De entrada, mejorará las habilidades lingüísticas, además de suponer
una costumbre de alto valor terapéutico aprobada por psicólogos y
psiquiatras.
El ser humano necesita comunicarse y sería estupendo que los padres animaran a los más pequeños a contar lo que hacen a lo largo del día o bien a desahogarse mediante la expresión escrita.
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Poner por escrito nuestras emociones reduce la ansiedad, relaja, amplía la capacidad de entendimiento, ayuda a combatir la tristeza y ordena y aclara ideas.
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El diario se convierte en nuestro amigo más fiel, con el que nos confiamos sin temor a la crítica o al juicio externo.
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Fomenta la voluntad y disciplina al cultivar una costumbre rutinaria.
- Desarrolla la imaginación y ayuda a conocernos a nosotros mismos.
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Nos ayuda a comprender tanto lo negativo de las situaciones como a valorar lo positivo, mirando los hechos con mayor perspectiva.
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Mejora la empatía y desarrolla la capacidad de perdonar, así como de agradecer.
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Es una manera de recoger y archivar momentos de nuestra vida.
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Al repasar lo escrito podremos ver cuánto hemos evolucionado como personas, qué metas hemos conseguido o nos hemos impuesto a lo largo del tiempo.
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Nos permitirá percibir qué patrones se repiten en nuestra vida (ira, miedo, tristeza, falta de autoestima, pesimismo...) para tratar de ponerle remedio.
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Disfrutaremos que la absoluta libertad que concede un género que no tiene más reglas que las que uno mismo decida.
En los diarios no solo cabe la escritura. También se pueden incluir dibujos y recortables, pegatinas, fotografías y otro tipo de recuerdos (como una entrada de cine, una canción, un poema, el ticket de una merienda especial, etc.), los cuales desarrollarán la creatividad y enriquecerán la manera de expresarse.
Por otro lado, la aparición de nuevas tecnologías como el uso del ordenador o la presencia de Internet en nuestras vidas permite utilizar otros medios distintos al clásico diario de papel en blanco cerrado con un candado. La proliferación de blogs, redes sociales y aplicaciones son otra buena opción para recoger a diario experiencias y sentimientos que podemos mezclar con otra clase de intereses (música, cine, cómics, ilustración...) y compartir con amigos y extraños.
Colecciones libro-diarios
En nuestro catálogo podrás encontrar colecciones cuyos protagonistas escriben su diario. Echar un vistazo "literario" a lo que escriben los demás en la intimidad puede ayudar al lector a sentirse identificado y reconocer experiencias y sentimientos en un tercero. Además, la lectura de estos libros harán también que conozcan los puntos comunes de este tipo de escritura. Y, quién sabe, quizás se animen a iniciar su propio diario.
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Wanda |
Mi querido estupidiario
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El diario de Aurora
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El diario de Pupi (+ 5 años): Desde el día en que Pupi aterrizó en la Tierra, le han pasado un montón de cosas. ¡Diviértete leyendo este peculiar diario! Además, tiene olores.
Wanda (+ 8 años): Es una niña muy imaginativa y un poquito gamberra, que escribe en su diario todo lo que se le pasa por la cabeza. Unas notas secretas llenas de humor.
Mi querido estupidiario (+ 8 años): Vicky B. promete que todo lo que escribe en su diario es cierto... o casi. Con un gran sentido del humor, poco a poco va desgranando su vida cotidiana: las envidias, el amor, la solidaridad...
Mi diario supersecreto (+ 8 años): Poly Price anota en su diario todos los detalles de su viaje a San Francisco con su madre, una actriz inaguantable y un pelín desesperante. ¿Qué aventuras aguardan a la pequeña en su estancia en América? Hilarante relato que muestra la visión de una niña sobre las relaciones personales.
El diario de Aurora (+ 10 años): Aurora escribe su Diario mientras el mundo entero parece ponerse en su contra. Por si fuera poco, tiene que encargarse de buscar un buen escondite para que no encuentren ni sus hermanas ni sus padres.