El nombre de Gianni Rodari significa mucho para niños y educadores de todo el mundo por la riqueza y la relevancia de su obra, una de las más importantes de la literatura infantil del último siglo. Italiano, nacido en la localidad piamontesa de Omegna el 23 de octubre de 1920, fue maestro, periodista, escritor y pedagogo.
Sus primeros escritos para niños -retahílas humorísticas, coplas y cuentos cortos fantásticos- aparecieron en el periódico milanés
L’Unitá (del que Rodari fue primero cronista, luego redactor jefe y enviado especial) a partir de 1948. El entonces director del periódico le animó a realizar un dominical de corte infantil, del cual surgieron dos obras con posterioridad:
El libro de las retahílas (1950) y
Las aventuras de Cipollino (1951).
Y es que si algo caracteriza la obra de Gianni Rodari es el buen uso del humor y la fantasía entusiasta que la envuelve, sin obviar una cierta visión crítica de la sociedad.
En la década de los 50 pasó de un periódico a otro, y siguió escribiendo textos que gustaban tanto a grandes como a pequeños, e iniciados los años 60 comenzó a recorrer las escuelas italianas, donde, a través del contacto directo y la interacción con los niños mientras leía sus cuentos, observó las reacciones de su audiencia y tomó notas para tratar de averiguar la técnica correcta a la hora de crear buenas historias. De estas anotaciones y de dicha experiencia nació una de sus obras principales, Gramática de la fantasía: introducción al arte de inventar historias (1973):
"Yo espero que estas páginas puedan ser igualmente útiles a quien cree en la necesidad de que la imaginación ocupe un lugar en la educación; a quien tiene confianza en la creatividad infantil; a quien conoce el valor de liberación que puede tener la palabra", apunta en este libro como posible síntesis de su filosofía de trabajo.
En la obra de Rodari encontramos un firme compromiso pedagógico, no
solo destinado a los niños, sino también a educadores y padres, unido a
un deseo de reforma social, manifestado en su espíritu pacifista o en
la preocupación por los menos favorecidos frente a los estamentos
sociales más altos.
Por otra parte, Gianni Rodari no se limitaba a
inventar y escribir relatos que entretuvieran a su público, sino que lo
invitaba a inmiscuirse en la historia y a completar la trama. Para el
autor italiano "es creativa una mente que siempre trabaja, que siempre
hace preguntas, que descubre problemas donde los otros encuentran
respuestas satisfactorias".
Los esfuerzos y la dedicación a la literatura infantil de Gianni
Rodari tuvieron recompensa en 1970, cuando logró el Premio Hans
Christian Andersen, el mayor galardón internacional para un escritor
del género.
Pese a que hace treinta años que nos dejó (Roma, 14 abril
1980), la lectura de sus cuentos continúa divirtiendo a la vez que
emociona y enseña valores a quienes la disfrutan.
La obra de Rodari
Con motivo del 30 aniversario de la muerte del escritor, el Servicio de Orientación de Lectura (
SOL) ha elaborado una selección de títulos de Gianni Rodari publicados en España. Consulta aquí la
selección Rodari.
Ediciones SM tiene un número representativo de obras del autor italiano. Aquí te dejamos la ficha de cada una de ellas:
- Veinte historias más una: Este libro reúne veinte historias que hablan de personajes singulares y aventuras dispares. ¿Dónde está la línea que separa la fantasía de la realidad? Una recopilación de historias que transportan a un mundo de imaginación no exento de realismo.
- El cazador desafortunado: Un día José cogió la escopeta y se fue de caza. Al ver una liebre, levantó la escopeta, apuntó por la mira y apretó el gatillo. Pero la escopeta dijo ¡pum! con voz humana, y en vez de disparar la bala, la tiró al suelo. Un divertido cuento de uno de los mayores escritores contemporáneos.
- El hombre que compró la ciudad de Estocolmo: Al mercado de Gavirate van a parar ciertos hombrecillos que venden de todo, y no hay lugar donde hallar profesionales más entendidos en el negocio de la venta que ellos. Un viernes apareció por allí un tipo que vendía cosas raras: el Mont Blanc, el Océano Índico, los mares de la Luna; tenía tanta labia que una hora después no le quedaba más que la ciudad de Estocolmo. La compró un barbero, a cambio de un corte de pelo y una fricción con colonia.
- El camino que no iba a ninguna parte: A la salida del pueblo había una bifurcación con tres caminos: uno iba hacia el mar, el segundo a la ciudad y el tercero no iba a ninguna parte. Cuando Martín fue lo bastante mayor, una mañana se levantó temprano, salió del pueblo y, sin darle más vueltas, tomó el camino misterioso siempre adelante.
- El paseo de un distraído + CD: Érase una vez un niño tan distraído que yendo por la calle empieza a perder partes de su propio cuerpo.
- Jaime de cristal: Hace tiempo, en una ciudad lejana, vino al mundo un niño transparente. A través de su cuerpo se podía ver igual que a través del aire y del agua. Se veía su corazón palpitar y se veían sus pensamientos deslizarse como peces de colores en su pecera.
- Uno y siete: Un sólo niño que a la vez es siete niños. Una historia que nos habla de paz y tolerancia.
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