Edward, un exigente niño de diez años, se levanta un día y se da cuenta de que su madre no le ha calentado la leche del desayuno, no le ha guardado los calcetines como a él le gusta... Y decide despedirla. ¿Podrá seguir el niño con su buena vida? Un libro que muestra con humor e ironía la importancia de los vínculos familiares.
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